domingo, 11 de agosto de 2013

[HISTORIA/01] – Parte V / Jack



“Mierda, mierda, mierda. Voy a tener que apurarme si quiero llegar a salvar al quinto elegido” -Era uno de los tantos pensamientos del sirviente que se le arremolinaban y colisionaban entre sí dentro de su cabeza- “Sino el hijo de puta del Sr. R. me va a cagar matando a mí”.
Saca el revolver del cajón. Corrobora que el cargador está lleno. Agarra uno extra. “Espero no tener que usar más que una bala. Normalmente me es suficiente” –Esconde al arma en la parte posterior de sus jeans. El cinturón hace su trabajo al presionarla contra su espalda y evitar que resbale y caiga. Echa un último vistazo al cuarto en donde se encuentra y lo abandona. La noche esta en su punto más alejado de la luz del día.
A los cinco minutos se encuentra caminando por el bulevar de una ruidosa e iluminada avenida, mientras repasa los pasos a seguir en voz alta.
“Me presento: ‘Buenas noches Sr. Gómez, ¿Cómo está? Yo soy poseedor de mil nombres, pero usted puede llamarme Sr. J. Le aconsejo que guarde sus preguntas para otro momento, ahora haga lo que yo le digo y ni se le ocurra siquiera mirar para el costado, porque le pego un tiro en el pecho ¿Soy claro?’ Mmm, no sé, quizá le suena medio brusco al pobre infeliz…” –Mientras habla consigo mismo, cruza la calle teniendo a la vista el lugar destino de su visita. “Bueno, basta de boludeces. Acá estamos. Hora de la verdad”.
Su rostro esboza una tibia sonrisa involuntaria, similar a la de un niño que sabe que está por cometer una travesura y que saldrá impune de ella.
Esta zona de la ciudad está particularmente silenciosa, como si la tierra se hubiera tragado la gente, los autos y los gatos alzados. “¿Es que no pasa nada normal hoy? Ya ni sé si estaré soñando o esto está pasando posta…” –Frena sus pasos. Observa la fachada de la vivienda que se alza frente a él. La puerta que da a la calle está entreabierta. “Gente confiada. Está lleno de chorros por acá” –Sin dudarlo mucho, se mete en la casa; al mismo tiempo que se lleva la mano derecha hacia la parte baja de su espalda. Probablemente algún vecino insomne escuche su grito: “¡La puta madre que me parió!”.

Esta historia episódica se publica simultáneamente en el blog del Sr. Jack - infinitosobreinfinito.blogspot.com

No hay comentarios:

Publicar un comentario