lunes, 26 de agosto de 2013

[HISTORIA/01] – Parte VII / Jack


La habitación se ve como una vieja fotografía en tonos de grises. La postal muestra al comedor de una casa que se quedó congelada al menos un siglo en el tiempo.
Frente al Sr. J se encuentra una mesa de roble oscuro con seis sillas -también de roble- dispuestas ordenadamente a su alrededor. Sobre la misma hay dos platos limpios que parecieran no haber sido utilizados. Los cubiertos están ubicados en sus respectivos lugares y dos copas de vino tinto esperan ser bebidas por los invisibles comensales. En el centro de la mesa, un candelabro de bronce se irgue con sus velas encendidas, siendo esta la única iluminación que recibe la sala.
Las sombras tambaleantes generadas por el ir y venir de las llamas se prestan para confundir los sentidos del visitante y generar fantasmas que escapan a su mirada; sólo logra percibirlos observándolos por el rabillo del ojo.
Una de las ventanas –la que da a un jardín lateral de la casa- se halla abierta, y por ella ingresa un fuerte y frío viento cuasi-invernal que sacude con violencia una pesada cortina de color beige.
Debajo de la inquieta cortina -totalmente fuera de contexto- una antigua cómoda maltrecha hace las veces de soporte para un blanco teléfono a disco cubierto de polvo.
La figura humana que invadió la descrita morada avanza dos pasos en dirección al mugriento aparato, sin antes detenerse brevemente para contemplar por segunda vez la “obra de arte” que hiciera que reaccionara gritando un insulto al adentrarse en el lugar.
El imponente cuadro cuelga de una de las paredes; su dorado marco brilla como si hubiera sido recién fundido por la mano de alguna deidad mitológica. En su lienzo, el espanto. La ilustración ofrece la imagen de una bella dama yaciendo desnuda en un barroso suelo, mientras que un deforme y sombrío ser de lúgubres colores se abalanza sobre ella y se alimenta de sus tintas entrañas. Los ojos de la muchacha parecen mirar directamente dentro del alma de quien ose escrutar tamaña representación dantesca.
Sólo una cosa logra despegar la atención del hombre de tan magnética e inicua maldición: el timbre del teléfono suena repetidamente desde la cómoda.
Una gota de sudor le recorre la espalda. Se acerca al pálido artilugio. Se detiene, otra vez. Sus miedos comienzan a tener fundamentos.
Desde su nueva posición el Sr. J puede notar que el polvo cubre al teléfono, pero no así al resto del mueble –ni a ningún otro-. También puede notar –horrorizado- que el artefacto no se encuentra conectado a cable alguno.
Contra su voluntad, la mano derecha del individuo se posa sobre el tubo del teléfono.

¿Fin?



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lunes, 19 de agosto de 2013

[HISTORIA/01] – Parte VI / Sirmolians

La tarde se está poniendo gris.
No tiene ni idea a que se refería la mujer con “el árbol que florece en Agosto”, sin embargo camina con paso firme hacia un lugar específico, como si de alguna manera supiera donde ir. La mujer misteriosa gritándole le confirma que llegó más rápido de lo que pensaba.

¡Hey! ¡Flaco! Por acá- Ahora su voz sonaba mas femenina, menos intimidante. El se acerca con miedo pero corriendo a la zona oscura de donde sale la voz.

¿Me podes explicar qué carajo está pasando? ¿Dónde está la gente? ¿Por qué hay una mina muert…

Callate y seguime- Sale de las sombras donde se escondió y va corriendo hacia un edificio de lujo. El se toma unos segundos para mirarla y admirarla. El mundo se podrá estar yendo a la mierda, pero él sigue siendo un hombre.
Suben al ascensor del edificio y van hasta el último piso. Ahora todo es silencio entre ellos. Ese silencio incomodo que precede a una revelación.
Entran a una habitación. El nota que al igual que en las calles, todo está en perfecto orden, solo faltan las personas.

Bueno, ahora sí ¿Me podes explicar?- Su voz se quiebra, resignado a que lo que está viviendo no es una pesadilla. Ella se sienta pesadamente en un sofá y solloza.

Es el fin del mundo esto, flaco. No sé muy bien que mierda pasa pero es un desastre. Llegaron unos tipos vestidos como para un carnaval y empezaron una masacre. Tiros por todos lados, degollados, uno hasta tenía algo así como un laser. A mi me llevaron. No sé porque pero ni siquiera me pegaron- Mientras habla, llora como nunca antes lo hizo.

¿Dónde te llevaron? ¿Cómo te escapaste?- Había temor y al mismo tiempo descreimiento en su voz.

Lo último que vi fue que me llevaban hacia un camión mientras seguían matando gente. No sé qué ni cuanto habrá pasado, pero de repente me encontré tirada en una calle y con mucho dolor de cabeza. ¿Y vos donde estabas que no pudiste ver y escuchar todo ese quilombo?

No sé, de verdad no lo sé. No me acuerdo de nada. Ni siquiera sé cómo me llamo. Me desperté en un pasillo y me encontré con todo esto. ¿Y ahora qué hacemos?- En ese instante, los interrumpe unos golpes fuertes en la puerta. El se asusta pero ella lo tranquiliza con una sonrisa.


Ahí llega la respuesta a tu pregunta- Se levanta y va a abrir…


Parte VII - Lunes 26 de agosto.


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domingo, 11 de agosto de 2013

[HISTORIA/01] – Parte V / Jack



“Mierda, mierda, mierda. Voy a tener que apurarme si quiero llegar a salvar al quinto elegido” -Era uno de los tantos pensamientos del sirviente que se le arremolinaban y colisionaban entre sí dentro de su cabeza- “Sino el hijo de puta del Sr. R. me va a cagar matando a mí”.
Saca el revolver del cajón. Corrobora que el cargador está lleno. Agarra uno extra. “Espero no tener que usar más que una bala. Normalmente me es suficiente” –Esconde al arma en la parte posterior de sus jeans. El cinturón hace su trabajo al presionarla contra su espalda y evitar que resbale y caiga. Echa un último vistazo al cuarto en donde se encuentra y lo abandona. La noche esta en su punto más alejado de la luz del día.
A los cinco minutos se encuentra caminando por el bulevar de una ruidosa e iluminada avenida, mientras repasa los pasos a seguir en voz alta.
“Me presento: ‘Buenas noches Sr. Gómez, ¿Cómo está? Yo soy poseedor de mil nombres, pero usted puede llamarme Sr. J. Le aconsejo que guarde sus preguntas para otro momento, ahora haga lo que yo le digo y ni se le ocurra siquiera mirar para el costado, porque le pego un tiro en el pecho ¿Soy claro?’ Mmm, no sé, quizá le suena medio brusco al pobre infeliz…” –Mientras habla consigo mismo, cruza la calle teniendo a la vista el lugar destino de su visita. “Bueno, basta de boludeces. Acá estamos. Hora de la verdad”.
Su rostro esboza una tibia sonrisa involuntaria, similar a la de un niño que sabe que está por cometer una travesura y que saldrá impune de ella.
Esta zona de la ciudad está particularmente silenciosa, como si la tierra se hubiera tragado la gente, los autos y los gatos alzados. “¿Es que no pasa nada normal hoy? Ya ni sé si estaré soñando o esto está pasando posta…” –Frena sus pasos. Observa la fachada de la vivienda que se alza frente a él. La puerta que da a la calle está entreabierta. “Gente confiada. Está lleno de chorros por acá” –Sin dudarlo mucho, se mete en la casa; al mismo tiempo que se lleva la mano derecha hacia la parte baja de su espalda. Probablemente algún vecino insomne escuche su grito: “¡La puta madre que me parió!”.

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lunes, 5 de agosto de 2013

[HISTORIA/01] – Parte IV / Sirmolians

¿Funcionó?- La voz gruesa y sin emoción resuena en la sala casi vacía.

Sí, Señor. Están yendo a verse- Contesta el otro sin alzar la mirada.

Muy bien, ya saben lo que tienen que hacer. Avísenme cuando esté hecho.

Disculpeme, Señor, pero ¿por qué ellos?- La voz del sirviente denotaba miedo.

¿Por qué no?

No tienen nada de especial…

No hace falta que sean especiales, solo que cumplan los requisitos- La impaciencia ganar lugar en las respuestas de ese ser que inspira respeto y temor.

Entiendo… ¿Y lo que hicimos antes fue necesario?

Ya escuchaste lo que El dijo. Dejen solo 5, los demás son prescindibles. ¿Estás empezando a dudar de lo que tenemos que hacer en este lugar?

¡No Señor! ¡Jamás! Solo que me pareció algo drástico eliminar tantas personas en busca de los elegidos… Si se me permite una pregunta mas ¿Cómo va a hacer para que no se den cuenta antes de tiempo?


Hice que a uno de ellos se le desvaneciera un celular en la mano- Sonríe. ¿Qué te hace pensar que no puedo hacer cosas mas grandes?- La risa demoníaca hace vibrar la única ventana de la sala. El sirviente se retira rápidamente y sin levantar la vista.


Parte V: Lunes 12 de Agosto.


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